Recientemente la revista “Corporate Financer”, editada por el ICAEW (una asociación británica de profesionales del mundo de las finanzas), publicaba un artículo titulado “Back from the brink” en el que se hablaba del crecimiento del mercado de las fusiones y adquisiciones (M&A) en España en 2014 y de las buenas perspectivas para los próximos dos años.
El artículo aportaba datos alentadores. En 2014 se cerraron en España operaciones por valor de 62 billones de euros, lo que supera ampliamente los 43,9 bn del año 2013 y los 35,6 bn del año 2012. No obstante, y aunque las perspectivas son halagüeñas, hay que reconocer que la cifra está todavía lejos de los 183,7 bn de euros que se alcanzaron en 2007, record del mercado de las fusiones y adquisiciones español.
La revista destacaba también el resurgimiento del capital riesgo en España, con una fuerza que ponen de manifiesto las cifras. En 2014 la inversión en empresas españolas proveniente del capital riesgo alcanzó los 14 billones de euros, muy superior a los 6,1 bn de 2013 y a los 1,4 bn de 2012. Pero la comparación resulta aún más llamativa, si comparamos el 2014 con el año 2007, año en el que el mercado de las fusiones y adquisiciones alcanzó su cima en España, y que sin embargo sólo captó 7 billones de euros del capital riesgo; la mitad que en 2014.
El crecimiento de las operaciones de compraventa, fusiones e inversiones financieras, se debe a varios factores. Se ha recuperado la confianza de los inversores en la economía, con un crecimiento previsto del 2% para el 2015 y del 2,5% para el 2016. Además, la caída de los costes laborales de las empresas, debido a la crisis, ha mejorado la competitividad del sector productivo español y muchas empresas, empujadas por la carencia de demanda interna durante los peores años de la recesión, se han abierto a los mercados exteriores encontrando allí nuevas vías de negocio. Por si fuera poco, a pesar de la asignatura pendiente que supone la elevada tasa de paro en España, parece que la demanda interna comienza a mostrar síntomas de mejoría, y el crédito bancario empieza a fluir.
Todo ello contribuye a que España haya captado el interés de los inversores extranjeros, que si bien antes provenían en su mayoría de Europa y América, ahora el perfil de inversor incluye también a inversores de países asiáticos, Rusia o Fondos Soberanos de Inversión.
Respecto a los sectores o tipos de negocios que captan el interés del inversor, si nos fijamos en las operaciones de menos de 500 millones de euros (el llamado mid-market o mercado medio), el 25% de las operaciones cerradas fueron en bienes raíces, negocios inmobiliarios o en empresas con importantes activos inmobiliarios, el 20,1% en el sector financiero, el 11,6% en medios y entretenimiento, el 10,5% en el sector industrial y el 9,2% en el sector de la energía. En todo caso, las empresas menos dependientes de la volatilidad del consumo siempre resultan más interesantes para los inversores.
Este artículo viene a constatar con cifras la tendencia que veníamos observando desde el área de corporate de Llana Consultores y de la que ya nos hemos hecho eco en los últimos meses en el Hilo Empresarial. Es momento de vender para empresas que no tengan relevo generacional y también momento de buscar socios inversores para aquellas empresas que quieran financiar sus planes de crecimiento. Aquellas empresas que hayan resistido a la crisis, tienen ahora su oportunidad de vender a un buen precio.