¿ Reforma Fiscal ?

Las expectativas que se habían anunciado sobre la reforma fiscal se quedaron en eso, en expectativas. Pues la más que proclamada modificación de tipos, bonificaciones o deducciones, y algunos otros cambios o retoques sobre lo existente, no creemos pueda considerarse una auténtica reforma fiscal.

Seguimos sin tocar sucesiones, que penaliza a las pymes; tampoco se dice nada del Impuesto de Patrimonio, que penaliza al patrimonio ahorrado;  las cotizaciones sociales se retocan para aumentarlas, cuando penalizan el empleo; tampoco se toca la anarquía de impuestos y tipos regionales diferentes, contrario a la proclamada e inexistente “igualdad”; y además, a la ya extensa y compleja normativa, se añade otra no menos compleja, acentuando la confusión y las interpretaciones.

Realmente, apenas se toca la tributación previa a la crisis. Ni de los particulares, ni de las pymes, verdadero motor de crecimiento. Con el fácil argumento de que las grandes empresas en sociedades tienen un tipo real efectivo bajo, cuando suponen menos del 0,50% de empresas, apenas se toca la tributación del 99,50%  del resto de empresas.

Te recomendamos