Francisco González Buendía, director en el área de Urbanismo y Medio Ambiente de nuestra empresa, va a compartir cada semana una serie de reflexiones sobre Ordenación del Territorio, Urbanismo y Medio Ambiente que iremos publicando en esta página. La primera se titula:
I.- SUS DIFICULTADES ACTUALES. EL ESENCIAL PAPEL DE LO PÚBLICO.
Aprovechando uno de los pocos aspectos positivos que los desgraciados momentos por los que estamos pasando nos ofrecen, como es el del tener algo más de tiempo para reflexionar, he pensado en utilizarlo escribiendo y compartiendo algunas de las reflexiones que me vienen a la cabeza en unas materias que ya, en su propio enunciado, ofrecen alguna dificultad para los menos avezados de lo que realmente significan y sobre cuales han de ser sus objetivos fundamentales que no pueden ser otros los de intentar lograr que nuestros territorios, nuestros pueblos y ciudades sean lo más habitables y sostenibles posible, es decir que podamos disfrutar de los mismos de un modo que permita que los que nos sigan puedan seguir haciéndolo.
Pues bien, como digo, aprovecharé, estos tiempos que corren, para ir publicando, con una cierta periodicidad los pensamientos que, aún teóricos, siempre tendrán su aplicación práctica, y que se apoyan en una ya dilatada experiencia pública y privada.
Y comenzaré, en esta primera de la serie de reflexiones que iré compartiendo, por lo que creo que podemos compartir todos. Me refiero a las dificultades actuales de la ordenación del territorio, del urbanismo y del medio ambiente, y por el papel y responsabilidad esencial que ha de tener lo público para intentar minorar esas dificultades actuales.
En efecto, el instrumento fundamental que los gestores públicos tienen para una adecuada y correcta ordenación de nuestros territorios es la planificación. Pues bien, la gran dificultad con la que viene encontrándose, desde siempre, la planificación, es con la falta generalizada de liderazgo y cortoplacismo político y la falta de didáctica para hacer comprender a los ciudadanos lo que significan lo procesos planificadores. Sólo con una adecuada didáctica por parte de los gestores políticos se puede lograr que la transparencia en los procesos planificadores sea efectiva, produzca los efectos deseados de participación pública y se produzca opinión sobre lo general y no sobre lo particular que es lo que moviliza actualmente a los particulares.
Creo, por otra parte, que poco habrá de solucionarse en la ordenación de nuestros territorios, pueblos y ciudades, si cada actor no es consciente y asume el papel que le corresponde:
a) Los políticos, siendo conscientes de su fundamental papel de servicio público, dejando a un lado su cortoplacismo habitual, y ejerciendo un verdadero liderazgo político en algo esencial, como es el modelo de ciudad, para el disfrute y bienestar de los vecinos en general.
b) Los funcionarios públicos aportando las soluciones adecuadas y legales para que se puedan llevar a cabo los objetivos marcados por los políticos que representan a los ciudadanos que les han votado.
c) Los profesionales redactores de los planeamientos, limitándose a cumplir los encargos políticos, ofreciendo soluciones técnicas para llevar a cabo los diseños de ciudad elegidos y evitando erigirse en los protagonistas de los planeamientos. Deberían ser los que plasmaran en soluciones técnicas las opciones políticas que sólo a los ciudadanos, directamente, o a través de sus representantes, corresponde adoptar.
d) Y, los ciudadanos, participando activamente en la elección de los modelos y siendo conscientes de los costes de todo tipo, ambientales, sociales, económicos etc. que cada opción ha de suponer, para lo cual, los líderes políticos, habrán tenido que ejercer una adecuada y completa didáctica.
En una siguiente reflexión abordaré estas dificultades actuales refiriéndome y ahondando en la complejidad y opacidad de estas materias y en el papel, también fundamental, que los profesionales privados tenemos que asumir para llevar a cabo un correcto asesoramiento en algo de tanta complejidad.