Cualquier estudioso que analice la actual estructura impositiva fiscal española puede llegar a la conclusión de que o se hizo “a hachazos” o no la entiende.
Porque resulta irreal que en un mismo Estado confluyan distintos tipos impositivos
del mismo impuesto, y todavía peor, que en unas regiones haya unos impuestos (como el de Patrimonio) que en otras regiones tienen el privilegio de no soportar. Las concesiones
políticas del pasado por aprobaciones puntuales presupuestarias nos pasarán factura a todos.
Esto es insólito. Los impuestos generales que “son justos” en unas regiones, no lo son para otras. Y los mismos impuestos son distintos entre regiones. Por consiguiente, la elevadísima factura del déficit publico tampoco la pagamos todos los españoles por igual, y a pesar de que “todos somos iguales ante la Ley”.
El hecho es que ni todos contribuimos por igual, ni a todos los españoles nos costará lo mismo por igual, todo depende de “donde vivas”. Por ejemplo, a los asturianos, extremeños y andaluces nos toca pagar mucho más que a los navarros o vascos o madrileños, siendo la diferencia mayor a más ingresos. En fin…
Por Luis Molleda Alvarez