¿Te preocupa la posible falta de rendimiento y desmotivación de los empleados a la vuelta de sus vacaciones? A continuación te explicamos cómo reducir el impacto negativo que tiene sobre tu empresa.
Se ha hablado y escrito mucho los últimos años del síndrome post-vacacional, por lo que hoy en día es ya tan popular que se considera algo natural y normal sentirse abatido y triste en esta época.
Por una parte es cierto que tras el periodo vacacional existe un cambio de rutinas y de horarios que nos afecta biológica y psicológicamente (menos horas de sueño, más estrés, días más cortos, la vuelta al “cole”, etc.). Aunque esto no afecta a todas las personas de igual modo ni genera el mismo impacto negativo en todas las empresas, sin duda para integrar de nuevo la rutina en nuestra vida y en la empresa de forma saludable es necesario hacerlo de forma paulatina y estas tres claves te ayudarán a hacerlo:
- Favorece un periodo de adaptación
El tiempo y un poco de calma inicial es la clave para adaptarnos a las nuevas rutinas, facilita y planifica este periodo de adaptación en la empresa para que tus empleados se adapten y logren un mejor rendimiento más rápido:
En los días iniciales se prudente a la hora de exigir resultados, sobre todo si el trabajador tiene que retomar rutinas psicológica o físicamente muy exigentes.
Siempre que sea posible para el puesto incluir medidas de flexibilidad horaria y/o jornadas de trabajo intensivas la motivación crecerá y además facilitara una asimilación paulatina de la carga de trabajo con lo que la productividad de la persona será mejor.
- Crea y mantén un buen ambiente de trabajo
La mejor manera de que la vuelta al trabajo sea fluida y armoniosa es que te guste el lugar al cuál vas a volver y las personas con las que compartirás tiempo y espacio. ¿Obvio, verdad?
El ambiente laboral se basa en las relaciones así que cultiva cada día un buen ambiente y facilita a lo largo de todo el año que los jefes y empleados de tu empresa tengan una óptima gestión emocional y la capacidad de generar relaciones sanas y productivas.
Para ello puedes programar actividades formativas y sesiones prácticas de desarrollo de inteligencia emocional, si aún no lo has hecho, septiembre es un buen momento para empezar (desde Llana Consultores podemos diseñar e impartir estas acciones para tu empresa, infórmate sin compromiso).
- Introduce pequeños cambios motivadores
Precisamente porque durante vacaciones rompemos con patrones y rutinas que llevaban presentes todo el año, es un buen momento para iniciar cambios y crear un entorno diferente, decídete, rompe con lo que no te sirve y crea algo nuevo.
Todo lo que entra por nuestros sentidos (lo que ves, lo que escuchas, lo que hueles…) en el entorno de trabajo funciona como un anclaje, por ejemplo: piensa en alguien que antes de vacaciones ha estado muy agobiado trabajando en su mesa, en vacaciones esa sensación se ha eliminado pero al volver a sentarse en su mesa de trabajo o simplemente percibir el olor particular de la oficina, esto evoca inmediatamente la misma sensación agobio.
Hacer cambios rompe estos anclajes y crea otros más positivos, no hace falta que sean grandes cambios sino pequeños detalles que dinamicen la vuelta de vacaciones y la hagan diferente y motivadora, por ejemplo: redecora la oficina, haz una limpieza de archivos y papeles o convoca esa reunión que nunca tienes con tu equipo para pedirles opinión. Lo que se te ocurra estará bien siempre que sea diferente a la rutina habitual previa a las vacaciones.
Estos consejos son bastante obvios pero no por ello se ponen en práctica en las empresas ¿Qué tal si empiezas este año? Para obtener resultados diferentes, actúa diferente